Dentro de los fines de nuestros Estatutos es el recuperar documentación bibliográfica de los archivos, mediante su investigación y su posterior difusión.
Uno de esos archivos es la Hemeroteca del periódico ABC, donde hemos encontrado artículos donde hacía referencia a Lora, uno de ellos es el que a continuación transcribimos, que fue publicado en los días 2 y 3 de marzo de 1982, en una sección que por entonces tenía este diario, llamada “Sevilla: Pueblo a Pueblo”

Villa del partido judicial de Osuna, situada en la comarca de Estepa, que dista 116 kilómetros de la capital y alcanza una altitud de 447 metros.
Parece ser que su origen se remonta a la población romana de Lauro o Lauris, a la vista de los numerosos restos arqueológicos de esta época. Seguramente no sería más que un conjunto de casas de labor y recreo, estrechamente vinculadas a las importantes localidades vecinas de Ostippo y Ventippo. Se sabe que a principios del siglo IV el obispo de Lauro, Januarios, asistió al Concilio Ileberitano, donde firmó el acta.
Durante la etapa árabe se llamó Al-Auriat, período que será conocido por un célebre acontecimiento bélico, la gran batalla del año 768, librada en un lugar próximo a la villa entre las tropas de Ixibilia y las tropas africanas que pretendieron apoderarse de la capital de la provincia.
En 1250 es conquistada por los cristianos y tras una larga decadencia pasa a los dominios del marquesado de Estepa, siendo repoblada en el siglo XVI bajo el nombre de Lorilla o Lora Menor. Aquí comenzará su actual poblamiento, que llegó a adquirir cierta notoriedad gracias a don Juan de Córdoba y Centurión , que fijó en Lora de Estepa su residencia y determinó la creación de un museo que recogiera las piezas arqueológicas halladas en aquella zona.
La distribución de las tierras y su regadío, para el que utilizaron las aguas del denominado Ojo, eran vigilados por el alcalde de Aguas que dependía de Estepa y se guiaba por unas ordenanzas.
En 1768 obtuvo jurisdicción propia.
Lora de Estepa celebra sus principales fiestas el 25 de abril, festividad de San Marcos, y el 29 de septiembre, San Miguel Arcángel, Patrón de la villa.
MONUMENTOS RELIGIOSOS
Iglesia de San Miguel.- Edificio construido en el siglo XVIII, compuesto de una sola nave, que se cubre con bóveda de cañón, a la que se ha añadido otra en su parte izquierda. En él se han llevado a cabo diversas reformas que han alterado su primitiva planta, algunas de las cuales se han efectuado no hace mucho tiempo. En el interior cabe destacar, principalmente, el retablo mayor, cuya traza y decoración responde al tercer tercio del XVII. Alberga las esculturas de San Miguel, de la misma época; San Roque, de moderna realización; San Antonio, de principios del XIX. Y un crucificado pequeño que se halla en el ático, obre del siglo XVIII. Otras obras notables son la imagen de Jesús Nazareno, tallada en 1788 por Diego Márquez; San José con el Niño, del siglo XVIII, y un crucificado de tamaño mediano que se guarda en la sacristía, datable a finales del XVI. En el templo existe también, la imagen de Nuestra Señora del Rosario, que es moderna y de vestir.
Lora de Estepa tiene 673 habitantes de derecho y es, junto con el Garrobo, el pueblo que menos población tiene de Sevilla.  Inició su decadencia demográfica en el año 1950 y esta tendencia, se acentuó notablemente a partir de la década de los sesenta, fecha en la que se incrementó la emigración. Sus índices demográficos no son, sin embargo, excesivamente bajos; nacen dieciocho niños por cada mil habitantes. Estos porcentajes arrojan un crecimiento vegetativo del diez por ciento. En la localidad se registran 57 analfabetos totales, según la delegación de Educación, lo que representa el 8,4 por ciento de la población de derecho, un porcentaje que es ligeramente superior al de la mayoría de los pueblos de la provincia. Carece de importantes industrias y su única actividad en este sentido se reduce, según la Cámara de Comercio, a dos entidades del ramo de la alimentación, la más significativa de las cuales se dedica a la molturación de aceitunas. Desde el punto de vista agrícola, cuenta con 1.875 hectáreas de terreno, de las cuales son completamente improductivas 107 y permanecen sin labrar 424. El cultivo es el olivar de verdeo y molino, que ocupa 950 hectáreas. El olivo ha perdido en los diez últimos años una parte importante de su extensión. Los cultivos herbáceos de secano ocupan 346 hectáreas y 40 hectáreas de regadío. La vid sólo ocupa ocho hectáreas y prácticamente no existen otros cultivos reseñables. A lo largo de 1981 sus índices de paro no han experimentado grandes variaciones. El año lo terminó con 86 parados y esa misma cifra se mantuvo invariable en los últimos ocho meses. El paro es especialmente agrario siendo estadísticamente despreciable en otros sectores.

Encontraréis el enlace a la Hemeroteca del ABC al final de esta página.

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