Sabemos que muchos de vosotros quisierais ver la recién inaugurada escultura Homenaje a los Hortelanos in situ, mientras tanto eso es así,  aquí os ofrecemos distintas perspectivas de ella.

Como ya reseñamos en la entrada donde hacíamos mención a dicha inauguración, la escultura tiene su base en  un Taller de Pintura y Modelaje en Barro, realizado a través de la Asociación de Mujeres Olaura. Uno de sus alumnos, D. Francisco Romero Arcas estaba investigando sobre el tan noble trabajo de hortelanos y hortelanas de las huertas de Lora. Se unieron ambas proyectos y surgió la idea de hacer una escultura común entre el personal que participaba en el Taller y centrarla en estos hortelanos que han sido desde siempre  gran parte del sustento de la gran mayoría de las familias loreñas. Todo esto lo plasmaron en esta idea y cuyo fin sería la donación al pueblo.

La escultura consiste en la representación de dos hortelanos hablando, a sus pies pasa una de las tantas regueras que han surcado todas las huertas loreñas. Cada uno porta un apero de labranza utilizado en esas labores hortícolas, un almocafre (como se diría en Lora “amocafre”) y un azadón.

El pedestal sobre el que se descansan estas figuras tiene varias partes: cuatro placas con unos bajos relieves que representan distintas escenas de las labores propias de las huertas; en un zócalo más abajo aparecen el nombre, como siempre se ha conocido, de alguna de esas huertas: Sirio, Claudio, Jardín, Ana Rey, Ginito, Juan Rey, Ambrosio, Rabasco, Nicasio, Buchitos, Isidro, Teresa, Valiente, Antonio Marín, Cartero, Milagritos, El Pele, Emilio, Mercedes, Antoñi, San Miguel, Enriqueta, Carbonero, Gandongas, Rita, Lucas, Barreras, Cecilio, Miguel Nogales, Palillo, Las Monjas y Florencio; finalmente tiene otro zócalo, y en su parte delantera aparecen el nombre de las personas que han hecho posible esta obra, bajo la  supervisión de D. Alfredo Gutiérrez Vázquez, como escultor y monitor del taller.

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