EL ENTERRAMIENTO DE LA CUEVA ARTIFICIAL DE LA MOLINA

Esta intervención arqueológica fue realizada entre septiembre a noviembre del 2003.
accesoSe comienza como una excavación de urgencia más; sin embargo, a medida que se fue desarrollando pasó a un proyecto integral de investigación prehistórica, con especialistas en arqueología, paleontropología, geología y restauración, que llevarán a cabo la investigación, conservación y difusión de la cueva artificial de La Molina.
La intervención puso al descubierto una cueva artificial con la existencia de unas plataformas diferenciadas, elaboradas con piedras, para albergar los cuerpos inhumados. Formando parte de estas plataformas se documentaron los elementos quizás más peculiares en el registro funerario: tres piedras talladas que delimitaban una de las estructuras de deposición, la particularidad de sus formas, su misma disposición (hincadas), delimitando un ámbito específico en el depósito, rodeados de piezas de ajuar, parecen otorgarles unas cualidades que les hacen ir más allá de la mera condición de objetos funcionales.interior3
El ritual de inhumación consistiría, por tanto, en la introducción de los cuerpos y su posterior colocación sobre el lecho de piedras previamente dispuesto. Las siguientes inhumaciones implicarían la recogida y desplazamiento de restos anteriores, fundamentalmente huesos largos. Con ellos se trasladaban los ajuares que les pertenecían.
Con el análisis antropológico de los restos se estimó entre 10 y 11 individuos. El mayor número de inhumaciones practicadas en las Estructuras I y II, siete/ocho individuos, y tres en la Estructura III. Será en esta última donde los elementos constructivos y de los restos humanos y materiales sepultados era más significativo, al haber una mayor riqueza y singularidad de los ajuares, sobre todo los elaborados con marfil y especialmente cuando se pueden asociar a un individuo concreto, una mujer adulta, un dato que reviste especial interés si además alguno de los objetos exhibe una indudable carga de masculinidad , y en la utilización distintiva del simbólico pigmento rojo sobre los cuerpos,–el pigmento utilizado en estas inhumaciones de La Molina es cinabrio, cuya formulación química (sulfuro de mercurio) lo hace particularmente recomendable en prácticas de momificación.0015planta (5)
Todo el conjunto de la cueva artificial se vio sometido a un proceso de abandono que ha dejado unas claras huellas en el registro estratigráfico. No se pudo concretar lo que determinó ese abandono, pero sí que el proceso de sellado fue radical: primero, se rellenó el interior de la tumba con tierra y luego se vertieron grandes piedras a sabiendas de que romperían parte de la estructura de la sepultura y que afectarían incluso a los restos humanos enterrados en su interior. No obstante, este proceso de sellado tuvo su carga ritual, como indican los dos recipientes cerámicos arrojados junto con las grandes piedras. Tras la colocación definitiva de las lajas en el orificio de la entrada, se rellenó el hueco exterior con tierra y piedras fuertemente compactadas. Finalmente, ante la imposibilidad de obtener cronologías absolutas el equipo que intervino en la intervención se sirvió de la correlación con otros yacimientos cercanos, especialmente El Negrón, en Gilena, para establecer siquiera una aproximación al tiempo de vigencia de La Molina, estimado entre fines del IV milenio-primera mitad del III milenio antes de nuestra era.

Datos y fotografías sacadas del libro: El Enterramiento en Cueva Artificial de la Molina (Lora de Estepa-Sevilla) de José María Juárez Martín.

Enlace al libro: El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) / José María Juárez Martín … [et al.].– [Sevilla] : Consejería de Cultura, D.L. 2010. 31 p. : il ; 20 cm + 1 disco compacto.– (Arqueología Monografías)
ISBN 978-84-8266-978-6

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